
Es más fácil seducir lo ajeno, porque así es y así será... ajeno.
Lo mío no lo reconozco, lo tengo a mi lado y lo sigo buscando.
Así soy. Inconforme. Y ahí lo quiero a mi lado.
Es mi camisa de fuerza, que no me ahoga ni me atormenta.
Me conoce sin conocerme y me toca sin tocarme.
Me sugiere lo que busco, pero dando vueltas me distraigo.
La locura me consume y su orden me rescata.
Lo que nunca fue y lo que nunca será.
Se acerca cada vez más el día en el que cambiará todo en mi vida.
¿Volveré? quizá.. no lo sé.
¿Me querrá?
.
.